Filtrado por el largo alambique de la cultura clásica aprendida de niña (Tácito y Racine sustituyeron en su infancia a los cuentos de Andersen y Perrault), de sus provechosas lecturas de Proust buscando también las reminiscencias del tiempo perdido y de su querencia por la reescritura de un tiempo pretérito, su interés por la Historia emanada del individuo destila esas apócrifas Memorias de Adriano (1951) que constituyen su obra maestra, modélico relato de la evocación que adopta formas de novela histórica o de epístola moralista, en la que se exhibe espléndida su prosa aristocrática y austera de fraseo aseverativo, escasos adjetivos ("juegan muy malas pasadas"), impecable sintaxis de ecos greco-latinos, discurso autoritario, suntuario, y sutil voluntad epigramática, una prosa argumentativa y pontificadora que transcurre por la página como las espesas aguas de un río. La magia de la palabra evocadora resucita a Adriano, cuya voz solemne fluye en un monólogo fecundo que reflexiona en torno al poder, al amor homosexual o a la memoria personal de las edades del hombre y del paso irremediable del tiempo ("Ciertas porciones de mi vida se asemejan ya a las salas desmanteladas de un palacio demasiado vasto...", "Me esfuerzo por recobrar un instante"), que concluye con la muerte, a la que debemos afrontar sin temor, como reza la frase final, aforística y grave como tantas de las suyas, "Tratemos de entrar en la muerte con los ojos abiertos". Al mismo tiempo que fijaba los cánones de la novela histórica actual y cantaba al hombre solo y dueño de su destino, Yourcenar fue capaz de afianzar para siempre los dominios del soliloquio restaurador del pasado en la narrativa contemporánea, que luego se han visto enriquecidos con En el nombre de la tierra, de Vergílio Ferreira; El libro de familia, de Patrick Modiano; Se está haciendo cada vez más tarde, de Tabucchi, o Elegía, de Philip Roth.
Su pasión por la historia la llevó a reconstruir el Renacimiento en Opus nigrum (1968) a través de la personalidad de Zenón, el alquimista imaginario que Yourcenar se inventa confiriéndole entidad de personaje histórico merced a su infalible empatía lingüística y a una ambientación de época que cuida cada detalle con precisión de arqueólogo. Como sucede en Memorias de Adriano, tampoco aquí importa tanto la intriga cuanto la recreación de una época, ni la acción novelesca adquiere en su narrativa siempre introspectiva el valor que sí tienen en cambio el pensamiento y la conciencia. Yourcenar estima el monólogo porque edifica su obra en torno a la voz, de modo que la palabra sirva entonces al propósito de poner en escena la conciencia de sus personajes, a quienes literalmente les da la palabra, les deja hablar. Su trilogía inacabada El laberinto del mundo — Recordatorios (1973), Archivos del norte (1977) y ¿Qué? La eternidad (1988) — va en busca de sus orígenes familiares sin pretensiones autobiográficas ("el público que busca confidencias personales en el libro de un escritor es que no sabe leer"), y sus personajes de ficción son entonces sus antepasados de verdad, pero también a ellos les da la palabra, y habla apenas de sí misma acabada de llegar al mundo, al final de Archivos del norte, con la distancia de la tercera persona pero con la inmensa ternura del recuerdo infantil, "Es demasiado pronto para hablar de ella. Dejémosla dormir sobre las rodillas de Madame Azélie; dejemos que sus ojos nuevos sigan el vuelo de un pájaro". Proust y Tolstói están muy cerca de estas evocaciones familiares nacidas por igual de los archivos y de la invención de la memoria, dispuestas, entre la crónica genealógica y el gran fresco novelesco, "en la inmensidad del tiempo".
sábado, fevereiro 28, 2009
Tácito e Racine em vez de Andersen e Perrault
sexta-feira, julho 04, 2008
Nova tradução dos Annales de Tácito
Saiu há semanas a nova tradução dos Annales de Tácito. Trata-se de uma obra escrita na segunda década do século II da nossa era e que conta a história de Roma a partir da morte de Augusto, seu primeiro imperador. Depois de Augusto, governaram em Roma Tibério, Calígula, Cláudio, e Nero. Infelizmente, perderam-se os livros que Tácito escreveu sobre Calígula e os que contam a história de Tibério, Cláudio, e Nero, encontram-se fragmentados. No entanto, há centenas de páginas para descobrir. Quem não sabe latim (e mesmo quem sabe) pode agora, com a tradução de J. C. Yardley, ter acesso ao texto de Tácito através de uma língua moderna.
A tradução, incluída na colecção Oxford World’s Classics, é das melhores já feitas a partir do latim. Anulando as dificuldades de interpretação e sintaxe que a tradução de A. J. Woodman copiava de Tácito, na versão de Yardley pode encontrar-se um inglês vivo e corrente, sem deixar de ser fiel ao original.
A edição é enriquecida com uma introdução e notas de Anthony A. Barrett, bibliografia, cronologia, mapa, glossários, e um índice onomástico.
Tacitus, The Annals: The Reigns of Tiberius, Claudius, and Nero, trad. J. C. Yardley («Oxford World's Classics», Oxford: Oxford University Press, 2008).
domingo, março 09, 2008
Tácito na BBC Radio 3
Tácito (que viveu na segunda metade do século I d.C.; terá morrido por 117) é considerado o maior historiador latino. Escreveu sobre o início do império romano, dedicando os seus Anais aos principados de Tibério, Calígula (porção de texto actualmente perdida), Cláudio, e Nero. Nas Histórias, escreve sobre as guerras civis do ano 69 (“o ano dos quatro imperadores”, Galba, Otão, Vitélio, e Vespasiano), que ocorreram após a morte de Nero; a obra continuaria pelo principado de Tito, até Domiciano, mas só nos restam os cinco primeiros livros. Escreveu ainda um tratado sobre os povos da Germânia (Germânia), a biografia do seu sogro (Agrícola), e, advogado e orador exímio, um diálogo sobre a decadência da oratória (Diálogo dos Oradores).
Foi a prosa de Tácito que moldou a nossa visão dos imperadores romanos, bem como a do senado e da corte imperial. No entanto, e no âmbito dos estudos literários, o seu valor reside principalmente na concepção das suas personagens (individuais, mas também colectivas), e no seu estilo inconfundível (e difícil). Em Tácito, lemos a incerteza do Homem e da condição humana, a profundidade psicológica das personagens, que é a nossa, conhecemos o maior vilão a ser redimido ou o grande herói a perder a coragem à hora da morte. Há também a rectidão de princípios e a aceitação da morte com a maior das dignidades em personagens como Trásea Peto. Lições de vida. Tácito foi o autor que escreveu os acontecimentos do nosso imaginário (como o grande incêndio de Roma, ou a vida militar na Antiguidade). Igualmente importante é a reflexão sobre a História.
Actualmente, destacam-se as seguintes traduções dos Anais, para línguas modernas:
- para inglês: The Annals, trad. Anthony John Woodman (Indianápolis: Hacket Publishing, 2004).
- para francês: Tacite, Annales, trad. Pierre Grimal (Paris: Gallimard, 1993).
O programa (de 15 minutos por dia) vai para o ar às 23h e pode ser ouvido até uma semana depois de ter sido transmitido. Em Portugal, pode escutar-se a BBC Radio 3 no sistema BBC iPlayer.
